Blog informativo

EconomíaInversionesMás

Aprender a crecer: inteligencia financiera.

Léelo en 2 minutos.


La inteligencia financiera no es algo exclusivo de los dueños de un imperio bien consolidado, pero indiscutiblemente la hicieron su herramienta principal para construirlo, y es algo que todos podemos adquirir. 

Cuando pensamos en las características de un empresario exitoso las primeras ideas que vienen a nuestra mente son de emprendimiento y visión de negocios, pero sobre todo, de  riqueza y abundancia idílica: una persona intrépida con un gran capital que crece todo el tiempo. 

Son estas impresiones las hacen difícil que podamos identificarnos con la figura del éxito en nuestro ámbito. La realidad es que la herramienta principal para lograr alcanzar nuestros objetivos financieros es algo que podemos trabajar educándonos y practicando en nuestra vida personal. 


Nada tiene que ver con ser millonario de buenas a primeras o ser un erudito de las finanzas: se trata de la inteligencia financiera. 


Algunos definen a la inteligencia financiera como la habilidad de resolver o evitar problemas financieros. Una definición más completa es que, además de ser resolutivo, se es previsor, emprendedor y generador de nuevas fuentes de ingresos orientadas a la estabilidad y crecimiento económico. 


Ser inteligente financieramente significa tener total y absoluto control de nuestro capital, nuestros ingresos y egresos, activos y pasivos, así como tener capacidad de análisis de oportunidades de enriquecimiento y determinación para saber aprovecharlas. 


Si bien el encontrar formas de generar dinero en la práctica es muy simple y no es algo innovador —basta con tener un empleo para tener un ingreso— la inteligencia financiera responde a las preguntas: ¿qué hago con mi dinero? ¿cómo no perderlo? ¿cómo hago para que ese dinero trabaje por mí y me genere más riqueza? Para esto, aprender a invertir es indispensable. 

Una persona inteligente en el ámbito financiero entiende que los ingresos tienen un destino más favorable que simplemente convertirse en un instrumento para liquidar deudas y satisfacer necesidades: ve al dinero como una herramienta capaz de duplicarse a sí misma. 

La libertad financiera es el sueño de muchos, pero pocos se detienen a observar el panorama de alternativas de crecimiento, de modificar sus hábitos y reprogramar su pensamiento a uno más enfocado a sus objetivos. 


No se trata de ponerse a ahorrar como loco, sino de fijar metas, identificar cómo lograrlas, determinar en dónde está la mayor oportunidad de crecimiento y cuánto estamos dispuestos a invertir. Lo demás es paciencia y determinación para ver el fruto de esto.

Artículos Relacionados
EmpresasMás

Cultura empresarial: herramienta clave para la innovación.

EmpresasMás

Customer success: volverse único.

EconomíaInversiones

CETES: ¿libres de riesgo?

Suscríbete y recibe nuestras publicaciones en tu correo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *